a Secretaria de Hacienda y Crédito público anunció que
los ingresos presupuestarios del sector público cayeron -4% en
términos reales durante el primer trimestre del año a tasa anual. Lo
anterior, se debió a la fuerte caída en la actividad económica
durante el mismo periodo, aunado a una disminución en la plataforma
de producción y del precio del petróleo. Más aún, se espera que para
todo el año la economía se contraiga entre -6.5 y -7.2, deteriorando
aún más los ingresos fiscales. Por ende, se prevé que el presupuesto efectivo
para 2009 y el que se planteará para 2010 sean de lo más endeble que
se ha visto en años recientes.
Esto pone en entredicho la
capacidad y la celeridad de las medidas anti cíclicas del Gobierno
Federal para salir de la crisis y obliga a un cambio de rumbo en la
política fiscal del país. Muy
probablemente, será necesario que el gobierno tape los hoyos
provocados por la falta de ingresos con la emisión de más deuda con
el exterior. Ante éste escenario de urgencia la presunta es: ¿Por
cuánto tiempo más podremos soportar las fallas estructurales de
nuestra política fiscal?
La deuda externa es uno de los
grandes males en nuestro país en materia económica y está creciendo
con gran velocidad. El
endeudamiento del sector público con el exterior creció 50% de
diciembre de 2008
a marzo de 2009, debido a un reconocimiento
como deuda directa de pasivos de PEMEX antes considerados bajo el
esquema PIDIREGAS. De esta forma, nuestro país está reconociendo un
endeudamiento a una razón de 316.5 millones de dólares por día o
bien, 13.2 millones de dólares por hora. Aunque
son obligaciones de largo plazo, nuestro país tiene un margen muy
limitado para el pago del servicio de la deuda debido a las grandes
dificultades en materia de ingresos y al poco margen para incurrir
en déficit fiscal. El nivel de deuda con el exterior podría crecer
en los próximos meses si el gobierno decide mantener en alguna
medida la meta presupuestal de 2009 y para elaborar la del siguiente
año.
Después de algunas
estimaciones, el hueco fiscal para 2010 sumaría 620 mil millones de
pesos aproximadamente, o bien, poco más de 44 mil millones de
dólares, lo que implicaría un endeudamiento que llegaría a los 130
mil millones de dólares, casi
15% del PIB. Si a esto sumamos el monto de la deuda interna, estamos
hablando de casi el doble.
Lo anterior nos lleva
ineludiblemente a reflexionar en torno a la visión que tenemos de
largo plazo en materia fiscal. Los boquetes en los ingresos no
podrán ser indefinidamente subsanados con las ganancias cambiarias
producto de la depreciación del peso o bien, con las típicas
misceláneas fiscales de cada año. Hemos venido mencionando que
se requiere de una
alineación de los diversos actores políticos y económicos para
configurar una nueva política de ingresos y egresos, donde exista
certidumbre en la ejecución del gasto, focalizada en mejorar la
calidad de los servicios y bienes públicos, como educación,
seguridad pública y seguridad social, pero fundamentalmente,
poniendo especial atención en la creación de infraestructura, pilar
en el desarrollo de un país.