Hoy en día, en un contexto de economías mundializadas y encadenamientos comerciales por medio de acuerdos, tratados y conformación de regiones. El tipo de cambio (TC) de una divisa en términos de la moneda nacional, se vuelve una variable sumamente importante para el desarrollo diario de las actividades económicas de un país como México, ya que este indicador incide directamente en la demanda agregada del país en cuestión. Por lo tanto, mantener un peso depreciado reduce las importaciones y aumenta las exportaciones.
En México, a partir de diciembre de 1994, prevalece un tipo de cambio flexible, además, se dice que la flotación de la moneda nacional con respecto a las divisas es libre, por ende, se entiende que no hay intervención del banco central. Sin embargo, el Banco de México ha intervenido en más de una ocasión en el mercado cambiario, esto lo hace para mantener el tipo de cambio sobrevaluado, derivado de ello resulta pertinente asegurar que estamos en un sistema de flotación controlada.
La inconsistencia se resume en la cuestión ¿Qué tipo de cambio le conviene a la economía mexicana para tener un buen desempeño? Sabemos que: un dólar depreciado puede capitalizar al país por medio de la inversión fija bruta, por lo que beneficia la importación de capital y maquinaria; no obstante, aunque el dólar se mantenga barato y motive al sector importador; no generará crecimiento económico, por el contrario, esto fomenta que las empresas compren los insumos necesarios para su actividad en el exterior.
Una de las causas por la que la moneda mexicana se encuentra sobreapreciada, con respecto al dólar, se debe a la especulación en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) de capitales externos de corto plazo, y se liga al comportamiento de las empresas que cotizan en la Bolsa.
Mantener un dólar sobreapreciado en el largo plazo afecta directamente a las exportaciones e incrementa el desempleo. Es necesario que la relación peso-dólar se mantenga bajo la política cambiaria de libre flotación de las divisas, esto es, sin intervención gubernamental. Aunque, sabemos que esto puede tener repercusiones en las industrias: automotriz y maquiladora; ya que las exportaciones se caracterizan por ser más inelásticas que las importaciones. Lo anterior, se debe a que las industrias del país dependen en gran medida de las importaciones de productos intermedios para elaborar su producto final.
La otra cara de la moneda está en lo que pasa en China, este país mantiene devaluado en casi un 28 por ciento su moneda (Yuan) para mantener los apoyos cambiarios a sus productores locales.
Finalmente, un peso fuerte no debe ser la única limitante para las exportaciones en el corto plazo; lo que realmente afecta al país es tener un súper-peso que no genere competitividad de la pequeña y mediana empresa, que es la que proporciona valor agregado a los productos 100% mexicanos.